El vuelo dorado de San Juan: Entre el rumor de la historia y el refugio del silencio

 24 de junio de 2026

Hay días en que nuestra antiquísima San Cristóbal de La Laguna decide abrir una grieta en el tiempo y permitirnos transitar por caminos que creíamos perdidos en el olvido de los viejos legajos. Hoy ha sido uno de esos días. La silueta de San Juan Evangelista ha vuelto a recorrer, junto a las autoridades municipales, su cofradía y representantes nuestros adoquines, regalándonos una estampa que es puro destello de plata y oro, pero también un recordatorio de cómo las tradiciones vivas se transforman, se mudan y regresan a sus orígenes.



Ver al santo pasear este año, desprovisto de su tradicional baldaquino de plata pero haciendo brillar con singular fuerza sus alas doradas, ha sido una experiencia sobrecogedora. En sus manos, el peso simbólico de la historia: el libro, el cordero y la cruz. Pero lo verdaderamente fascinante para quienes guardamos en la memoria la geografía sentimental de esta ciudad ha sido su itinerario. Por primera vez en mucho tiempo, sus pasos lo han conducido de regreso a la majestuosidad de la Catedral y al histórico entorno de San Agustín, evocando aquellas rutas antiguas de las que tanto nos han hablado nuestros mayores, desviándose de aquel recorrido más reciente que lo confinaba a su propio pequeño barrio y a la calle que lleva su nombre. 



Caminar por La Laguna y observar estas manifestaciones devocionales es, para mí, un ejercicio de dualidad constante. Por un lado, resulta imposible no dejarse cautivar por la riqueza de un patrimonio histórico que palpita en cada esquina y en cada ajuar de plata. Por otro, convivir con el autismo y el TDAH transforma esas citas con el folclore en un auténtico desafío sensorial. El corazón se acelera, no siempre de emoción, que también, sino por ese apuro latente, ese temor justificado a la inminencia de los ruidos fuertes, a las tradicionales ruedas de fuego y a la estridencia de la exhibición pirotécnica que los vecinos encienden con entusiasmo una vez que San Juan llega a la plaza. 

Sin embargo, la verdadera victoria de hoy no ha estado solo en el rescate de una antigua ruta procesional, sino en el respeto hacia mis propios límites. Logré contemplar el paso del santo, asimilar el brillo de su ajuar y la belleza de su andar renovado, y regresar a tiempo al refugio de mi hogar antes de que el estallido de la pólvora rompiera la magia. Un delicado equilibrio entre la emoción y la devoción por nuestra cultura y el cuidado de mi propio ser. 



Gracias por volver a contemplar la tradicional procesión transitar por nuestras antiguas calles, acompañado siempre por su cofradía, por las autoridades municipales, y por todos los vecinos y las vecinas que estuvieron presentes. Así como también haber disfrutado un pequeño ratito de la música de las maravillosas bandas de música de nuestro municipio Banda de música municipal La Fe y Banda de Cornetas y Tambores de San Miguel, tan tradicionales ya de nuestras procesiones y nuestro acervo cultural que ya no me puedo imaginar algo así sin su música. 



Esperando que hayan pasado un Feliz día de San Juan y una feliz noche de hogueras en su víspera, con cariño

Lady Lacunensis Europaspy

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