Lady Lacunensis les da la bienvenida a su nueva bitácora.
Dicen que los lugares que habitamos terminan por formar parte de nuestra propia arquitectura interna. Para mí, San Cristóbal de La Laguna no es solo un mapa de calles empedradas, una retícula de historia o una sucesión de fachadas y blasones; es, en esencia, un espejo.
He decidido abrir este espacio, Lady Lacunensis, con la convicción de que hay muchas formas de mirar nuestra tierra. Existe la mirada histórica —la que guardan los monumentos, las iglesias, cada adoquín que ha visto pasar los siglos— y luego está la mirada propia, la que tiene en su ser cada uno de nosotros.
Este blog no pretende ser un diario de secretos ajenos, sino un cuaderno de bitácora de la belleza compartida. A través de estas líneas, recorreremos juntos los rincones de nuestras islas, exploraremos las tradiciones que nos definen y nos detendremos ante el arte y los proyectos culturales que mantienen viva la llama de Tenerife.
Lo haré, además, sin filtros innecesarios. Como joven música, escritora y alguien que habita el mundo desde la neurodivergencia, mi forma de percibir el entorno tiene sus propios matices. Me gusta observar los detalles que otros pasan por alto: cómo la luz cae sobre una plaza a ciertas horas, el eco de un concierto en un antiguo convento, o cómo la tradición y la modernidad se dan la mano en nuestras calles.
Aquí, la cultura es nuestra mayor curiosidad y el patrimonio, nuestra fuente de inspiración.
Les invito a que me acompañen en este paseo pausado. Que estas crónicas sirvan para que, cada vez que caminen por La Laguna o por cualquier rincón de Canarias, descubran que, al igual que yo, cada lugar guarda algo suyo.
Bienvenidos a Lady Lacunensis. Paseen conmigo.

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