Entre el ayer y el mañana: Cuando la voz de la ciudadanía encuentra su eco en el Ayuntamiento
La jornada fue un mosaico de emociones para mí. Participar en ese pleno, rodeada de compañeros de varias asociaciones de personas con diferentes dificultades, además de la mía, Aspercan - cuya labor por las familias con Asperger TEA en Canarias es, sencillamente, indispensable -, fue un recordatorio de que los espacios públicos pertenecen a quienes los habitan. Ante el alcalde Luis Yeray, no presentamos una lista de quejas, sino una visión, una hoja de ruta para que La Laguna sea, en esencia y en forma, un hogar donde la inclusión no sea una meta, sino el punto de partida.
Al entrar allí, se me hizo fascinante cómo la arquitectura del edificio, tan imponente por fuera y solemne por dentro, se transforma cuando se llena de realidades humanas. Recordar mi paso por estas dependencias en su día, me hizo valorar no solo cuánto ha cambiado la ciudad, sino cuánto hemos evolucionado nosotras. La acogida que recibimos, la escucha atenta y el respeto fueron el marco perfecto para entender que la verdadera belleza de La Laguna no reside únicamente en sus fachadas o en sus adoquines, sino en la capacidad de su gente para sentarse, dialogar y construir un futuro más amable para todos.
Me llevo el sabor de un encuentro que honra nuestra historia y, sobre todo, la convicción de que nuestra sensibilidad, a veces mal llamada "discapacidad", es la brújula más precisa para hacer de nuestra ciudad un lugar verdaderamente habitable.

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